Las claves para la artesanía de la felicidad

Marly Kuenerz es una psicóloga, terapeuta, investigadora y autora brasileña que ha creado su propio método terapéutico, titulado “El Juego de la Atención”, situado dentro del campo de la Psicología Transpersonal

La felicidad es un Estado y nosotros lo confundimos muchas veces con acontecimientos. No son acontecimientos, son estados. Muchas veces nos alegramos de cosas como: tienes un novio maravilloso y crees que va a ser ideal, o te toca la lotería, o tu hijo ha sacado unas notas fantásticas o has conseguido comprar el coche de tu vida.

¿Cuánto te dura eso?

Al mes te has acostumbrado al coche. El novio mostró otros lados enseguida. El dinero te lo has gastado y el hijo al día siguiente sacó malas notas. O sea, son acontecimientos, no son un estado de felicidad.

Entonces para mí hay dos cosas diferentes. Una es tu naturaleza verdadera y otra es tu personalidad. Para mí no es la misma cosa, porque yo creo que cada persona en este mundo tiene un don, tiene una facultad para algo. Cuando tú encuentras lo que realmente te cuadra, lo que realmente es para ti, en ese momento eres feliz. En ese momento se instala en ti un estado, no un momento, un estado de bienestar, de alegría, de contentamiento. No porque algo ahí fuera está ocurriendo, sino porque yo me levanto por la mañana y digo «¡qué día tan bonito!»

Si la naturaleza es aquí, porque puede ser que tu don sea bien visto y aplaudido por la sociedad o no. Si tu familia es una familia de ingenieros y tu don es pintar, a lo mejor les parece una barbaridad. Si tú no encajas ahí, ya empiezas a formar una personalidad que puede ayudar a tu naturaleza verdadera o dificultarle.

¿Qué es una terapia, en realidad? Terapia es ir adaptando esa personalidad a lo que manda, que es lo que realmente tú eres. Así definiría yo la felicidad y la receta es esa, ser tú.

Asumir emociones

Es que nosotros estamos hipnotizados por lo que hay ahí fuera, porque nuestros sentidos están mostrando 24 horas sobre 24 horas una realidad y nos perdemos ahí creyendo que es lo único que hay. Y es una entre infinitas realidades. Siempre digo «si cambias tus ojos y pones microscopios, estarías viendo otro mundo completamente diferente y tan real como este».

Pero entonces ahí estamos, metidos en ese mundo, perdidos, hipnotizados con lo que pasa ahí fuera. Y realmente la primera cosa es mirar para dentro. Sin mirar para dentro, ¿cómo te vas a conocer? Es que imposible.

Mucha gente tiene miedo de mirar para dentro porque cree que va a encontrar algo horrible y no es verdad. Lo que va a encontrar es velos y a medida que vas quitando los velos, vas encontrando una cosa bellísima siempre. Yo nunca conocí a nadie que haya encontrado algo que no fuera un tesoro al final.

Entonces lo primero, mirar para dentro sin miedo. Esa honestidad, eso sí que es importante. No te puedes engañar mirando para dentro, lo que hay, hay. Una de las preguntas que hoy he visto por ahí es «la tristeza, la rabia, el resentimiento, la frustración, ¿eso qué? ¿Es excluido de la felicidad?» ¡No! Es lo mismo con otra cara, es la misma energía. Es como decir «mi energía en este momento está triste» o «en este momento está enfadadísima». Pero reconocerlo porque estamos siempre haciendo un esfuerzo para ser como nuestro ideal, que no es ni nuestro es lo que nos han contado, lo que nos han dicho, que hay que ser así.

Estamos continuamente negando lo que hay y es el primer paso. Realmente lo que tengo ahora es algo mal visto, pero es lo que hay, es verdad, es honesto. Y a partir de ahí, por el mero hecho de observarlo, cambia.

Eso es como la física cuántica que tú miras y las partículas ya han cambiado. Pues eso pasa con nosotros cuando miras con honestidad. Si te autoengañas y dices tengo que ser no sé qué, entonces no caminas ni medio centímetro. Pero si miro lo que hay de verdady simplemente dices «mi energía en este momento tiene esta forma de frustración y punto» sólo este reconocimiento te hace una transformación por sí mismo. Es casi mágico, pero es absolutamente real.

Basta que lo reconozcas y ya pasa, pasa algo en ti. El tener el coraje de decir «mira, en este momento estoy enfadadísima», no pasa nada, porque al momento siguiente ya se transformó en otra cosa. Pero si estás huyendo de ello, que es lo que solemos hacer, huimos de todo lo que duele. Si huyes de él, se perpetúa y pasas a lo mejor una vida entera, con un malestar que te acompaña y se transforma en un vicio emocional y ya no puedes vivir sin tu rabia.

Además la rabia es muy graciosa porque la confundes con poder. Muchas gente tiene miedo de soltar su rabia porque cree que va a quedar frágil, indefenso, débil. Y no es verdad para nada, porque lo que da realmente fuerza no es la rabia, es el amor. Si tú piensas en la fuerza que tienes cuando estás enfadado con alguien y la fuerza que tienes cuando defiendes a alguien que tú quieres, tu hijo, por ejemplo, se cuadruplica tu fuerza. Entonces mucha gente se queda pillada en la rabia por eso. Y la rabia es como un veneno. Es como si tomaras un venenito todas las mañanas.

Sobre el insconsciente y la consciencia

Lo importante es que funcione. Las teorías son muy bonitas, pero lo bonito es que se aplique en el día a día y realmente la respiración es nuestra terapia natural. La transformación de una memoria corporal es a través de la respiración. Los yoguis pasan años y años aprendiendo a respirar realmente, llevándolo al cuerpo, que es donde está nuestro inconsciente, porque el inconsciente nos dirige. Eso es importante saberlo.

Nosotros con nuestro consciente pensamos que decidimos gran cosa, pero el poder realmente lo tiene el inconsciente. La neurociencia dice que 50 bits es lo que maneja el consciente, mientras el inconsciente está manejando 12 millones de bits. O sea, ¿quién manda aquí? Eso está clarísimo.

Si está afincado el inconsciente en el cuerpo, la respiración va a transformar esa memoria y creas un nuevo hábito. Eso es un hábito agradable. Eso es un descubrimiento de una científica americana que lo probó, que fue un descubrimiento importantísimo y dijo cómo era que esa información se traslada en el cuerpo y es muy interesante porque es llegar en el momento correcto, porque hay una transformación de forma continua que tiene que coincidir que la forma entre para que esa conexión se dé a nivel neuronal.

El hecho de que esté en el cuerpo es así, porque el cuerpo es lo más denso. La idea cambia rápido, la emoción un poco menos rápido y el cuerpo muy lentamente, porque es donde se ancla.

Por ejemplo, tú entiendes que no tienes que tener en ansiedad, que hay otra manera de verlo, entiendes perfectamente en la cabeza. Pero el cuerpo sigue, o el nudo en la garganta o en el estómago, o donde sea. Entonces ¿qué te está diciendo? Que sigue el patrón ahí.

El patrón está en un lugar de tu cuerpo. Entonces, si tú le das una forma aquello pasa a ser comprensible para tu inconsciente, porque tu inconsciente funciona a base de simbología, de formas. Entonces, a través del ruido de un cuenco o la respiración, aquella imagen que es absolutamente mental, se va transformando y deshaciendo. Una vez que se ha deshecho brota de ti lo que es tuyo de verdad.

¿Cómo sabes quién eres? Pues eso es una manera, porque cuando quitas el impedimento, tu propia mente te dan un símbolo que para ti tiene un significado y es el puente hacia ese bienestar.

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