Mentalidad regenerativa: Cómo curar al planeta y a ti mismo

Paco Briseño es el Academy & Community Engagement Director de Purpose Alliance, una empresa dedicada a empoderar y sacar lo mejor de las personas. Es activista por convicción.

Hola, soy Paco Briseño y te voy a hablar de cómo activar una mentalidad regenerativa, una mentalidad que renueve nuestro pacto con el planeta a través de acciones que ayuden a revitalizar y a restaurar esto que hemos roto en esta relación con el planeta y con otras personas y entre las diferentes sociedades.

Vivimos en un momento de grandes cambios, de cambios que causan mucha fricción, de cambios que están muy acelerados. En algunos casos esta aceleración es bastante positiva, como la tecnología, la ciencia y su desarrollo, que nos permite encontrar soluciones para muchos problemas.

Pero en realidad en el mundo, desde los 80’s, ya se hablaba de que era un mundo VUCA, por sus siglas en inglés: volátil, incierto, complejo, ambiguo. En los últimos tiempos, la última década quizás, se ha acelerado mucho. Hay quien habla de este nuevo acrónimo, el BANI, que hace un mundo más frágil, más ansioso, no lineal, incomprensible.

Nos falta silencio. Hay mucho ruido constantemente. Nosotros entendemos que esta situación es así, pero proponemos un cambio de mirada donde este VUCA a través de un propósito transformador masivo, logre esa comprensión que necesitamos y esa claridad para ser una hoja de ruta que nos permita solucionar, descubriendo poco a poco en esta mentalidad ágil de ir solucionando y cada vez tener un mayor impacto en los grandes problemas a los que se enfrenta el planeta.

Hábitos de consumo

Nuestra forma de consumir nos acerca a los límites planetarios. El planeta no puede sostener este nivel de consumo y sobre todo porque no le permitimos regenerarse a sí mismo, lo que ha hecho tradicionalmente.

El Foro Económico Mundial, cada año, lanza un informe de los riesgos globales para la próxima década. Habla de muchos riesgos ambientales y que estos están interrelacionados con con otros riesgos, como los económicos y los sociales. La interacción es total entre entre todos ellos.

Lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta y ser conscientes de este tema y del impacto que tenemos cada uno de nosotros en los diferentes roles y en las diferentes comunidades, organizaciones e instituciones donde participamos. Todos tenemos un impacto y tenemos que tener claro cuál es.

Tenemos que tener un nuevo pacto entre nosotros y un nuevo pacto con el planeta. Los últimos doscientos años han sido de gran separación por tener un cambio de mirada. Desde la manera en que se producía, en que se consumía. La aceleración que tenemos nos lleva grandísimos excesos y a hacer daño a las fuentes de abundancia de la mayor parte de nuestro bienestar, de el aire que respiramos, el agua que bebemos, la comida que con la que nos alimentamos.

Tenemos que tener una mirada diferente en la que consideremos que este impacto tenemos que ver cuál es y no sólo evitarlo o repararlo, sino ver cómo hacemos para que esto sea cada vez mejor. Hay que repensar, reinventar las organizaciones, hay que cambiar la mirada. Y desde luego los unicornios están muy bien, pero necesitamos otro tipo de organizaciones, no solo las que logren un mayor crecimiento y un mayor beneficio económico, sino las que tengan un impacto más positivo.

Sostenibilidad, el eje de pensamiento

Aprovechemos la sabiduría de todas las prácticas que tenemos a la mano, el gran desarrollo de esto que viene de prácticas ancestrales que tenemos que recuperar y entender, porque antes la relación que había con el planeta era completamente diferente. Hablábamos de Gaia, hablábamos de Pachamama y hay que ver cómo traemos de nuevo ese tipo de prácticas a nuestra forma de producir, a nuestra forma de de consumir de nuevo, porque permitía tener una relación mucho más saludable.

Los desafíos sistémicos están interconectados entre todos ellos y requieren de enfoques y marcos sistémicos interconectados. Y entre esto, las prácticas de las diferentes personas también debe funcionar de una forma orgánica. Deben funcionar como tal, cual como funcionan las células, que son una maquinaria perfecta y de la cual estamos hechos nosotros y todos los seres vivos en este planeta.

Esto es muy importante entenderlo, porque nosotros somos seres complejos y tenemos esta capacidad de curar. El planeta la tiene también. Todos los seres vivos la tienen, pero tenemos que dejar el espacio para que esto ocurra.

Cuando hablamos a veces de florecer, hablamos de tener ese espacio para curarnos, para crecer, para evolucionar. Tener un cambio de mirada donde efectivamente pasamos de lo mecanicista a lo orgánico, de lo extractivo a lo regenerativo, de ejercer el poder sobre las personas para ejercerlo junto con las personas.

Buscar sinergias y no sólo beneficios. Pensar en el medio y largo plazo. Pensar en diferentes generaciones. Y cuál va a ser el impacto que que tenemos, cómo estamos interconectados y dejar de pensar sólo de forma racional y en lo práctico para pensar de forma integral. De forma que no sólo somos la mente, sino que somos un cuerpo integral, con muchísimas funciones, con muchísimas capacidades y donde todas esas. Además, cuando logramos ejercer de forma colaborativa, nos permiten tener un impacto que esto realmente es exponencial.

Contemplar a todos los seres del planeta

El propósito nos sirve como esa estrella polar. Nos permite, en esa búsqueda, llegar a la Luna. Pero llegar a la Luna, no es lo importante llegar a la estrella quizá tampoco.

Por que tenemos que dar un vistazo atrás y ver que tenemos ahí el planeta, la fuente de abundancia que nos da la vida. Nos da cada una de esas respiraciones que podemos hacer, cada uno de esos momentos en el que nos alimentamos, cada rayo de sol que nos ilumina y que genera vida en nosotros. Ese es nuestro contacto con la naturaleza.

No hace falta ir a dar baños de bosque que son maravillosos y los debemos hacer, pero es esa conciencia de que nosotros somos la naturaleza, de que somos parte de la naturaleza y tenemos que crear mejores espacios para convivir con la naturaleza y una vez más, con todos los seres vivos. Nosotros somos el planeta.

El resto de los seres vivos también lo son, hay que integrarlos en esta mirada, y siempre desde el punto de vista de cómo extender la pertenencia, la inclusión, la diversidad y la equidad. No es simplemente ver cómo logramos tener parte de la tarta, ni siquiera ver si compartimos un poco de tarta. Se trata de hacer más tartas. Se trata de hacer mejores tartas y asegurar que a medio y largo plazo seguiremos con capacidad de hacer estas tartas.

No siempre pensando en cómo hacemos para hacerlo más integrador, más amplio, más colectivo. Pero si cambiamos la mirada y pensamos en cómo hacemos para que el resto del planeta, de los recursos, de los seres vivos, de esas oportunidades que tenemos ahí, los podemos transformar en elementos que nos permiten acceder a la abundancia, compartirla y asegurar que llega a todos de forma equitativa, justa, reparativa de todo esto que hemos roto en su momento y logramos una vida mejor para todos los seres vivos, logramos un planeta más armónico, un planeta regenerativo, dándole este espacio. Y eso depende mucho de nosotros.

Así que empieza, busca tu propósito, tus misiones, las comunidades con las que participar y seguiremos hablando de este tema. Tenemos la Semana Mundial de la Felicidad en marzo. Los invitamos grandes expertos de muchas prácticas y muchas visiones ayudarán a extender esta esta visión de bienestar colectivo, de felicidad exponencial y esta mirada regenerativa para construir ese mundo mejor que queremos.

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